Nuevas estivales

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El verano ha llegado ya con toda su intensidad calorífica, recordándonos lo que le espera al ser humano si sigue caldeando la atmósfera como lo lleva haciendo hasta ahora. Por suerte nuestra casa es más o menos fresquita, toda una rareza en Madrid, aunque eso implica como contrapartida que en invierno pasemos más frío que cuando vivíamos en Oporto sin calefacción. Pese a ser la época en la que más aprieta el calor, los días centrales y finales de junio me gustan especialmente por diversos motivos: es cuando acaba el curso escolar, con la conclusión de todo lo emprendido durante el año lectivo y la sensación de liberación que ello conlleva; se abre la veda de piscinas, días que duran hasta las 22 y media de la noche y terrazas agradables y, algo no menos importante, el jazmín todavía permanece en flor durante unos días y por todas partes se sigue extendiendo su perfume, que aprendí a distinguir y apreciar hace exactamente un año cuando estuvimos viajando por Andalucía y parece haberse adueñado también en los últimos tiempos de la capital. Pero quizá lo mejor sea la posibilidad de tener algo más de tiempo libre, ahora que ya no hay clases, que los negocios se ralentizan y la gente se marcha de vacaciones, y aprovecharlo haciendo esas cosas para las que normalmente nunca hay tiempo.

Este principio de verano estoy de enhorabuena, ya que he conseguido aprobar el último curso de finés de la Escuela de Idiomas, lo que no solamente constituye un triunfo personal, al poner el broche a un ciclo iniciado en una fecha tan lejana como 2003, cuando me matriculé en Finés I en la universidad sin tener la más remota idea de qué era eso, sino que también supone mi primer título obtenido después de muchos años estudiando en la EOI. Además de ser una lengua que utilizo a nivel profesional desde hace varios años, recientemente he tomado parte en varios cursos de traducción literaria que me han llevado a ser seleccionado para una formación de dos semanas sobre la materia a finales de agosto en Helsinki. Será la primera vez que regrese a Finlandia desde que vivimos allí entre 2012 y 2013, y también puede ser el principio de una futura carrera en ese ámbito, que todavía me sigue pareciendo lejano y casi impenetrable. Por desgracia iré yo solo, los gastos de la estancia únicamente se sufragan para el becado en cuestión. Antes de eso hay otro viaje previsto: una expedición con varios amigos por el sur de Francia, una zona que no tengo muy explorada, ya que no queda demasiado cerca de la Bretaña en la que estuve asentado. Tanto este plan como el finlandés han surgido sin que yo lo buscara mucho, pero han terminado por perfilar un verano intenso y completo en el que no habrá tiempo para aburrirse.

Acabo de comprobar que esta es la primera entrada realmente personal que publico en este blog, no porque hubiera decidido de antemano abstenerme de escribirlas, sino porque con los años cada vez cuento menos cosas, a pesar de estar haciendo más, una doctrina en la que, a mi parecer, todo son ventajas. De todas formas, este blog no sigue ninguna pauta ni línea determinada más allá de los intereses permanentes de su autor, por lo que si en algún momento, como ahora, se me ocurre compartir algo de carácter más personal, no veo ningún impedimento para hacerlo.

Hace tiempo concebía este tipo de escritos como una recapitulación de planes frustrados y una enumeración de futuros propósitos que, aunque entonces no fuera yo consciente, no tendrían por lo general una conclusión mucho más halagüeña. Con la edad uno reduce sus expectativas y tal vez también sus esperanzas, se concentra en lo que puede o sabe hacer y deja de lado lo que considera imposible, siguiendo un criterio un tanto pesimista y escasamente romántico en aras de una mayor eficacia. A grandes rasgos, se troca el optimismo por realismo, lo cual le hace a uno más funcional pero también algo más melancólico. No creo que sea algo forzosamente negativo, cada época vital tiene sus pros y sus contras. Actualmente, pese a trabajar más que nunca, estoy logrando estudiar, leer y escribir más que en los últimos años, lo cual es todo un logro de perseverancia y organización, pero también de saber elegir a qué no dedicar tiempo. Concluya pues este texto con una nota positiva: es una virtud irse dando cuenta de todas las cosas que no son realmente necesarias. ¡Que tengan un feliz verano!

Escuchando: Nucleus – 2019 – Entity

[El Negro Metal] Nuevo programa: La Naranja Metálica #032

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Un capítulo más de su programa favorito, con interesantes novedades y clásicos atemporales… ¿o era al revés? Pinchamos temas de grupos que vuelven de entre los muertos (Serpent ov Old), de recién llegados (Vargrav) y de otros que siempre han estado ahí (Cirith Ungol), y comentamos el concierto de Possessed en Madrid al que asistimos hace poco más de una semana. Pese a haber logrado configurar más o menos bien nuestro micro, ahora el problema parece ser nuestra incapacidad para mantener la distancia adecuada. Prepárense para jugosos títulos con los que refrescar el veranito, anunciados con acento venezolano y leídos con deje escocés:

La Naranja Metálica #032

Escuchando: Nuclear Assault – 1988 – Survive

Possessed @ Caracol, Madrid, 17.06.2019

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No siempre tiene uno la oportunidad de ver en directo a una leyenda como Possessed, y menos sin tener que desplazarse a otra ciudad o asistir a algún festival de tamaño considerable. Aun así albergaba mis dudas, ya que esta nueva encarnación del grupo tan sólo incluye a su vocalista original, Jeff Becerra, arropado por un puñado de músicos que éste ha ido congregando a su alrededor desde que resucitó la formación hace unos cuantos años. Tampoco sabía muy bien en qué forma se encontraría Becerra, que lleva tiempo confinado a una silla de ruedas tras haber recibido un disparo de arma de fuego cuando alguien asaltó su casa para robar. A pesar de todas las dudas, recordé la frase que escribió un día otro Jeff en su ilustre Lista de resoluciones metaleras de Año Nuevo: “Deja de dar por hecho que los grupos van a seguir existiendo”. En este caso, Possessed venían a Madrid con la excusa de presentar un nuevo disco (Revelations of Oblivion), el primero completo en más de treinta años (!), pero quién sabe si en el futuro habrá una segunda ocasión. Como en muchas otras situaciones de la vida, estaba claro que era mejor arriesgarse a salir decepcionado que arrepentirse de no haber ido.

Todas estas consideraciones a las que di tantas vueltas en los días previos se desvanecieron en el aire, como roña en la ducha, ante lo que pude presenciar sobre el escenario de la Caracol. Jeff Becerra venía acompañado de músicos que son auténticos titanes sobre las tablas (dos de ellos miembros de un grupo tan sobresaliente como Coffin Texts) e imprimieron un estilo más moderno y agresivo a la ejecución de los trallazos clásicos de la formación, definitorios del estilo de speed metal extremo de mediados de los ochenta que daría origen al primer death metal. El cantante, por su parte, rugía con una potencia sorprendente para alguien obligado a cantar sin poderse poner de pie. Los temas del nuevo álbum sonaron casi indistinguibles de los antiguos, en una unidad estilística digna de elogio. Pero lo más importante fue quizá la actitud de los miembros del grupo, que se mostraron realmente felices y motivados por poder tocar ante un público entusiasta, que coreó y pogueó todos los clásicos con un fervor casi inverosímil para el inicio de la semana. Todo ello contribuyó a un espectáculo poderoso y electrizante que estuvo a la altura de lo mejor que cabía esperar y será difícil de olvidar.

Escuchando: Infamous – 2019 – Muttos Pro S’Aristocratzia

[El Negro Metal] Disco del mes – MAYO: Vargrav – Reign in Supreme Darkness (2019)

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Vargrav – Reign in Supreme Darkness (Werewolf Records, 2019)

Volvemos con otra reseña de un disco nuevo, publicado por un grupo que también es prácticamente novato: Vargrav, una one-man-band finlandesa que hace apenas dos meses sacó su segundo larga duración, titulado Reign in Supreme Darkness, causando gran expectación tanto por el nuevo material como por su reciente estreno sobre las tablas en el marco del SteelFest de Hyvinkää, su ciudad de origen. Esta segunda incursión supone una enorme mejora con respecto a la primera, ya que logra una versión más definida y cohesionada del black metal sinfónico esbozado en su debut del año pasado, Netherstorm. Su estilo se nutre claramente de las referencias más relevantes dentro de la misma corriente, principalmente Emperor, pero también Kataxu, y a pesar de estar aún muy pegado a sus influencias, exhibe una fuerza creativa y una maestría para hilar los temas que compensan en gran medida la manifiesta falta de originalidad, ofreciendo una escucha muy gratificante:

Vargrav – Reign in Supreme Darkness (2019)

Escuchando: DBC – 1987 – Dead Brain Cells

Vila-Matas, Enrique – Bartleby y compañía (2000)

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Vila-Matas, Enrique – Bartleby y compañía, Seix Barral, Planeta, 2000 (Reed. 2015)

Lo primero que cabe decir sobre este libro es que es cuanto menos atípico. Su narrador es un aficionado a la literatura que desde el primer momento confiesa su incapacidad para escribir, y su estructura responde a una serie de notas al pie a un texto que no existe. Algunas de las notas son de carácter personal, pero la mayoría de ellas son glosas acerca de algún escritor más o menos conocido de la literatura universal que, en determinado momento de su vida y por circunstancias dispares, decidió no volver a escribir. Este compendio de creadores voluntariamente mudos va engrosando una creciente lista de lo que el narrador denomina “escritores del No” y a la cual dedica todo su tiempo y energías tras haber abandonado su oficina indefinidamente con la excusa de una enfermedad. A través de las peripecias y elucubraciones de su malhadado y torpe pero también asombrosamente culto autor, el lector va descubriendo la vida, peculiaridades y contradicciones de distintos creadores, unos más famosos, otros bastante menos, pero todos ellos de indudable interés para quien tenga curiosidad por la historia de la literatura más heterogénea.

Bartleby y compañía es quizá el libro más conocido y reconocido de Enrique Vila-Matas, lo cual resulta un tanto extraño, teniendo en cuenta que la mayoría de escritores de su generación se consagraron como novelistas mucho antes, a lo largo de la década de los ochenta, pero tal vez esto sea una buena muestra del carácter inusual de su obra y de un autor que, en palabras de Manuel Rodríguez Rivero, ha convertido la imposibilidad de escribir en un estilo propio (cito la frase de memoria, no recuerdo en qué Babelia la leí). En ese sentido, el narrador del libro bien podría ser su alter ego, exagerado y casi cómico, pero no por ello menos identificable. Desconozco si el resto de libros de Vila-Matas comparten estas mismas características, pero mi impresión al leer este ha sido muy positiva, no tanto por la propia prosa, muy sencilla y casi sin brillo ni florituras (rasgos quizá deliberados) como por la ventana que abre sobre la historia de la literatura desde una perspectiva distinta y original. Me parece muy recomendable para quien pueda estar interesado en este último punto, para cualquier otra persona el planteamiento tal vez resulte excesivamente específico e impenetrable.

Escuchando: Krypts – 2019 – Cadaver Circulation

Saint Vitus @ Copérnico, Madrid, 26.04.2019

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Después de casi diez años volví a toparme con Saint Vitus, que pasaron por Madrid presentando disco nuevo de ese doom metal primigenio imbuido de blues y rock que ellos mismos contribuyeron como nadie a definir, con permiso, claro está, de Black Sabbath. En aquella ocasión se trataba de la gira de reunión tras muchos años de inactividad, esta vez, el grupo traía nuevo material bajo el brazo, en su onda clásica pero sin resultar del todo repetitivo, probablemente el mejor piropo que pueda hacerse a la nueva publicación de una agrupación tan longeva. Desde aquel concierto que recuerdo en el Turock de Essen en los primeros meses de 2010, la formación ha cambiado ligeramente: ya no está su cantante característico, “Wino” Weinrich, y el bajista también ha sido sustituido, en su caso, debido a una enfermedad. En un grupo que prácticamente no ha tenido reemplazos a lo largo de su dilatada historia y tan sólo fichó a un nuevo batería cuando el primero estaba ya con un pie en la tumba, no sorprende demasiado que la vacante de bajista haya sido cubierta por otro músico no menos veterano, y la de la voz nada menos que por el cantante original, que pese a tener un estilo sensiblemente diferente se maneja bastante bien con el repertorio posterior.

El concierto fue tan animado como variado, con temas que supieron sonar alternativamente cañeros, profundos o desgarrados, demostrando un sempiterno vigor creativo que hizo parecer totalmente genéricos y casi caricaturescos a los teloneros, los stoners polacos Dopelord. Saint Vitus siempre ha sido una rara avis a todos los efectos, empezando por ser los primeros en reivindicar el sonido original de Black Sabbath cuando todo el mundo parecía haberlos olvidado, sin dejar de mencionar que sean un grupo independiente y casi atemporal surgido nada menos que de Los Ángeles, la capital por antonomasia del horterismo y las modas musicales en EE. UU., o que hayan seguido siempre fieles a sus principios sin que ello suponga una limitación, sino todo lo contrario, un camino coherente y productivo que seguir. Lo mejor del directo de esta formación, que cumple ya su cuarta década de existencia, es que sus músicos lo viven como si fuera la primera vez que suben a un escenario, a diferencia de lo apagados y ensimismados que suelen mostrarse otros grupos más recientes que gustan también de tocar “lento”. No soy gran fan del doom metal, al menos no como estilo rígido y encorsetado, pero sí de Saint Vitus, sobre todo tras haber comprobado una vez más que, después de tantos años, siguen sabiendo cómo deleitar al personal.

Escuchando: Grateful Dead – 1967 – The Grateful Dead

[El Negro Metal] Nuevo programa: La Naranja Metálica #031

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Se ha hecho esperar en exceso, pero aquí está nuestro nuevo episodio radiofónico, centrado esta vez en los mejores grupos de metal extremo del Perú. Gracias a la lista recopilada en exclusiva por nuestro oyente e informante local, Paul Puga, hemos armado una lista de temas que abarca la mitad del programa. Curiosamente se trata sobre todo de grupos de death y death/doom, la mayoría de ellos oriundos de la capital, lo cual nos da una idea general del panorama metalero por aquellos parajes. Esta vez no nos lanzamos a imitar ningún acento exótico (por desconocimiento, principalmente), por lo que nuestros oyentes podrán respirar tranquilos. Lo que sí hacemos es leer títulos en inglés como si fuéramos Sean Connery, decir “underground” como si fuéramos Paco Martínez Soria y hablar sobre el directo de una formación tan mítica como Saint Vitus, a la que vimos recientemente en concierto. Únanse a nosotros en nuestra incursión para descubrir el oro escondido del Perú:

La Naranja Metálica #031

Escuchando: Calyx – 2019 – Vientos arcaicos