[El Negro Metal] Disco del mes – JULIO: Calyx – Vientos arcaicos (2019)

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Calyx – Vientos arcaicos (Iron Bonehead, 2019)

Ahora que el año está bien avanzado es posible observar con perspectiva lo publicado hasta la fecha y distinguir más títulos que merecen la pena. Ese es el caso del debut de un nuevo grupo zaragozano llamado Calyx, que vio la luz hace apenas dos meses. Lo publica un sello tan destacado como Iron Bonehead, que de un tiempo a esta parte apuesta más por grupos noveles y/o underground, lo cual es ciertamente loable. Los maños han hecho los deberes, con seis años de actividad y tres maquetas a sus espaldas antes de lanzar su primer disco completo, algo que empieza a ser raro en la era digital y que se nota en la solidez de las composiciones y la seguridad en la ejecución. Puede que no suponga ningún terremoto que socave los cimientos del metal extremo tal y como lo conocemos, pero lo que sí caracteriza a Vientos arcaicos es su manifiesta autenticidad y la claridad de la visión de sus creadores hábilmente transformada en música. […]

Calyx – Vientos arcaicos (2019)

Escuchando: Desecresy – 2019 – Towards Nebulae

[El Negro Metal] Nuevo programa: La Naranja Metálica #033

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Nuevo programa para combatir mediante frío polar y metálico los estragos de la canícula que está convirtiendo nuestro país de origen en un paisaje post-apocalíptico donde campan a sus anchas el reggaetón y el trap. Traemos otro manojo de novedades interesantes, ahora que el año bien avanzado nos permite tener algo más de perspectiva, y hasta una canción del verano en versión metal. Como suele ser habitual, nos vamos por las ramas hablando de la Turingia rural, las canciones de temática fungoide o los grupos alemanes que hacen música sobre normativas de seguridad laboral, entre otras anécdotas concertiles y festivaleras. Disfruten del verano con su podcast underground y artesanal favorito:

La Naranja Metálica #033

Escuchando: Autarcie – 2009 – S.I.D.A.

Fuentes, Carlos – Gringo viejo (1985)

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Fuentes, Carlos – Gringo viejo, El Mundo, Unidad Editorial, Colección Millenium, 1999 (1985)

En 1913, el célebre periodista, escritor y satirista estadounidense Ambrose Bierce viajó a México para conocer de primera mano la Revolución Mexicana. Poco después de aquello, no se le volvió a ver, y se desconoce por completo lo que fue de él. Esta interesante premisa sirve al no menos famoso escritor mexicano Carlos Fuentes para imaginar las hipotéticas andanzas del ya septuagenario personaje tras cruzar el Río Grande y adentrarse en tierras de Chihuahua en busca de Pancho Villa. En la pluma de Fuentes, el destino de Bierce se entrecruza con los de un general de la región y una joven misionera oriunda de Washington DC, en una historia que no es tanto la del escritor protagonista como la de la propia Revolución Mexicana, con todas las contradicciones y las distintas energías que puso en marcha en un país que hasta entonces había sido manso y somnoliento. El complicado triángulo amoroso que surge entre los tres personajes principales se enfoca a través de diferentes perspectivas que cruzan fechas y puntos de vista dispares, realidad e imaginación, sueño y vigilia, sin que ello siembre excesiva confusión en la trama sino todo lo contrario, ya que de ese modo se aportan pinceladas diversas que enriquecen la complejidad e intensidad del relato.

La narración es lineal en su mayor parte, salvo por determinadas intervenciones de personajes que hablan desde distintos puntos temporales, repitiéndose regularmente sus frases más características a modo de letanías reiteradas que tienen la gravedad de una profecía o un juicio lapidario, con gran efecto dramático. Las primeras páginas, de hecho, reproducen recuerdos evocados a posteriori a partir de los cuales se construye la historia, y no se entienden hasta mucho después, lo cual lejos de confundir al lector lo anima a querer desentrañar lo que de primeras se presenta como un misterio. A la manera de Rulfo y otros autores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX, los narradores son múltiples y a veces indeterminados, conformando un relato coral que más parece la voz de toda una raza o nación que la expresión de un personaje en concreto. También la descripción de paisajes, colores y sentidos tiene que ver con dicha corriente literaria, caracterizada por una exuberancia sensual, unas atmósferas casi místicas y una mezcla de lo real y lo imaginario en la cual la exactitud histórica se confunde con lo legendario. A ello se suman los personajes secundarios, que componen todo un catálogo de distintos estamentos de la sociedad y refuerzan el panorama esbozado mediante personalidades rebosantes de energía y vigor. Todo esto redunda en una profundidad insondable y cautivadora para una novela que fascina por su riqueza y densidad.

Uno de los ejes que articulan la trama es la historia de amor entre la “gringa” y el general, que por momentos puede alcanzar un protagonismo que parece excesivo, pero nunca es gratuita ni unidimensional, ya que sirve también para ilustrar el desencuentro y las diferencias entre México y los Estados Unidos. En ese aspecto, el gringo viejo queda un poco relegado dentro de una novela que parecía ser sólo suya, pero esto se debe a que la narración va siempre más allá y el protagonista no es sino un elemento más de un universo complejo y casi inabarcable. De hecho, el nombre exacto del gringo no se menciona hasta el último capítulo, e incluso se juega con la posibilidad de que tal vez no fuera él, o dejara de serlo en algún momento. Esto entronca con la idea de México como territorio de lo mágico e irreal, especialmente en contraposición con su próspero e industrioso vecino del Norte, un país que el autor conoce bien, al haber vivido y estudiado en él. Pero al mismo tiempo su tierra natal también es, en el libro, un país sometido a una servidumbre de siglos, por parte de españoles primero y de criollos más tarde, que despierta de su profundo letargo y empieza a moverse, con pasos inciertos y temibles, pero también esperanzados.

Creyendo que con esta lectura iba a aprender sobre Ambrose Bierce, un autor que aprecio en gran medida desde que leí su Diccionario del Diablo hace unos años, al final he acabado aprendiendo no poco sobre México, tanto a nivel de la historia y geografía del país como del habla y el vocabulario que le son propios y se emplean aquí de modo minucioso y magistral para ilustrar la narración e insuflar vida a los distintos personajes, sin entorpecer la lectura y, cosa no menos importante, con el fin de abordar con mayor precisión la mentalidad y cosmovisión que caracterizan a sus habitantes. Me falta conocimiento para valorar si este último punto se consigue o no, pero lo que me queda claro es que el efecto es magnífico, ya que todo lo expuesto resulta fidedigno y creíble, y simultáneamente casi mítico y surrealista, como en esas películas que mezclan la rotundidad de los hechos de base con el embrujo de lo onírico sin que parezca haber ningún límite concreto entre ambos campos. Gringo viejo es una novela excelente para cualquiera que guste de la historia, la aventura, los relatos de estructura y naturaleza poco convencionales y, ante todo, para los amantes de la buena literatura.

Escuchando: Joe Satriani – 1998 – Crystal Planet

[El Negro Metal] Disco del mes – JUNIO: Merciless – Unbound (1994)

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Merciless – Unbound (No Fashion Records, 1994)

Merciless es un grupo originario de Suecia, nacido poco antes del surgimiento del death metal en aquel país. Arropados bajo el mítico sello discográfico noruego Deathlike Silence Productions, propiedad del fallecido Øysten Aarseth, mejor conocido como Euronymous, editaron su álbum debut con el título de The Awakening en 1990. En él, fusionaron de una forma bastante original el speed metal de la década anterior con el death metal incipiente que poco a poco cobraba fuerza en el panorama europeo, fórmula que acabaría por caracterizar la totalidad de sus trabajos posteriores. […]

Merciless – Unbound (1994)

Escuchando: Jääportit – 2004 – Uumenissa