Regreso a Helsinki (16 de agosto al 1 de septiembre de 2019)

Volví hace un par de semanas de Finlandia, donde pasé dos semanas intensas de curso de traducción literaria, reencuentros y redescubrimientos. Pasado un tiempo prudencial, mi memoria recuerda principalmente lo mucho que aprendí y lo bien que me lo pasé, pero todavía no he podido olvidar del todo lo duros que fueron los madrugones ni lo mucho que costó mantener constantemente conversaciones en finés habiendo dormido demasiado poco. Esta última habilidad es una adquisición reciente que jamás pensé que estaría a mi alcance, como tampoco creí nunca que fuera a ser capaz de manejarme en ese idioma. Algo se ha conseguido, aunque para ello haya necesitado dieciséis años… La próxima meta es empezar a plantearme la traducción de alguna obra literaria, aunque para eso necesito todavía mucha preparación y aprendizaje.

La abultada programación del curso no dejó tiempo para mucho más entre semana, pero los findes sí pude emplearlos en reexplorar los lugares conocidos de cuando Helsinki era mi ciudad, asistir a un festival de death metal que parecía expresamente organizado con motivo de mi presencia y volver a quedar con viejos amigos y conocidos a los que hacía demasiado tiempo que no veía. Helsinki no ha cambiado sustancialmente en los seis años que llevaba sin visitarla, aunque sí se perciben cambios parciales que dan una idea de la evolución a grandes rasgos, como el aumento general de los precios o el marcado desarrollo de la construcción en determinadas zonas. Por lo general, sigue siendo el mismo sitio tranquilo y apacible en el cual la vida suele ser bastante segura sin dejar de ser interesante. Al menos en la capital, la oferta cultural y de ocio es bastante completa, aunque a mí me bastó con ver unos cuantos conciertos y visitar mis bares favoritos de antaño, que por fortuna seguían en pie prácticamente intactos.

Desde que puse un pie en el aeropuerto me invadió esa sensación de fascinación ante lo distintos que son allí el aire, la naturaleza, el trazado de las calles y el aspecto de los edificios, los olores o la forma distante pero relajada de relacionarse entre las personas. Todo ello lo recordaba con cariño, aunque me produjo la misma sensación de extrañeza, bienvenida y agradable, que experimentaba cada vez que volvía después de estar un par de semanas fuera. Lo curioso es que el tiempo acompañó bastante bien, porque de la lluvia sempiterna que auguraban los pronósticos a medio mes de mi llegada no quedó más que un solo día de tormenta, aunque eso sí, aquella mañana llovió por todas las demás. El resto de días hizo un sol radiante que me permitió pasear por la ciudad sin temor a empaparme de un momento a otro, comprar libros y recuerdos varios, disfrutar de los atardeceres efímeros y cambiantes característicos de esas latitudes, y también tomar alguna que otra foto, que no hace justicia ninguna, pero sí sirve para ilustrar someramente estas líneas.

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Estación de Ferrocarril, en el centro de Helsinki

Teatro Nacional, junto a la estación

Ateneum o museo de arte clásico, en la misma plaza de la estación

La torre del reloj de la estación, un símbolo del centro de la ciudad

Barcos amarrados en la orilla este de Helsinki

Vista desde el este de Helsinki, con la icónica fábrica de carbón al fondo

Plaza del Senado, en una tarde de sol

Vista sobre la Plaza del Mercado

Atardecer en Eiranranta

Los libros (físicos) que me traje

Primera islita (Valkosaari) saliendo de Helsinki hacia el sur

Escuchando: Nekrokrist SS – 2019 – Neljän käärmeen veljeskunta

 

[El Negro Metal] Disco del mes – AGOSTO: Desecresy – Towards Nebulae (2019)

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Desecresy – Towards Nebulae (Xtreem Music, 2019)

Nos complace anunciar la reciente publicación de una nueva entrega de Desecresy, un grupo que a estas alturas no necesita presentación. Antiguo dúo convertido en proyecto en solitario con su álbum anterior, The Mortal Horizon, esta formación no ha tardado más que dos años en crear un nuevo disco que se inscribe claramente en la senda explorada hasta la fecha, pero consigue insuflar la suficiente originalidad y novedad como para brillar con luz propia. A diferencia de su predecesor, que era más místico y ritual, Towards Nebulae es más directo y pesado, y retorna en parte a la fórmula de su debut, Arches of Entropy (2010), que abordaba el estilo característico de Bolt Thrower desde una perspectiva más oscura y claustrofóbica. Lo que este nuevo álbum sí tiene en común con The Mortal Horizon es la clarividencia y habilidad con la que todo está dispuesto y ejecutado, un reflejo de la experiencia acumulada por el grupo y exprimida aquí obteniendo óptimos resultados. […]

Desecresy – Towards Nebulae (2019)

Escuchando: Gevurahel – 2019 – Un nuevo amanecer satánico