[El Negro Metal] Nuevo programa: La Naranja Metálica #043

¡Seguimos en confinamiento! Aunque eso no nos impide retrasarnos en nuestro intento de grabar y subir a tiempo un nuevo especial de Semana Santa. Pero lo importante es la intención, digo, la música, así que les ofrecemos un setlist potente cuyo nexo de unión es tan aparentemente peregrino como profundamente temático: canciones y grupos con la palabra “God” en su nombre. Esto nos permite pinchar un buen puñado de grupos que nunca antes se nos había ocurrido poner (God Macabre, Kult ov Azazel, Hypocrisy, Prosanctus Inferi, Morbid God) así como algunos otros que nunca habríamos pensado que acabarían sonando aquí (Corpus Christii, Marduk, Katatonia). Únanse a esta orgía de metal blasfemo aderezada con el Libro Rojo de “Mahou”, el queso Gran Belial o las abominaciones del NecronomiKorn. ¡Vayan con Dios! (o más bien Without God).

La Naranja Metálica #043

Escuchando: Nosferatu – 1995 – Temblor de cielo (Demo)

Chodron, Thubten – Budismo para principiantes

Chodron, Thubten – Budismo para principiantes, Alianza Editorial,
Libro de Bolsillo, Madrid, 2017

Me compré este libro en una edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que se celebra en Madrid cada semestre, y suele ser una fantástica oportunidad para encontrar títulos clásicos o de segunda mano a un precio que resulta bastante atractivo, aunque esté muy lejos de las verdaderas gangas que pueden hallarse en eventos similares en Francia o Alemania. Pese a la casualidad que determinó el hallazgo, lo cierto es que hacía ya tiempo que quería echar mano a un texto de este tipo para poder enterarme por una fuente directa de cómo funciona el budismo. En nuestro día a día occidental empleamos no pocas palabras de la religión budista que hemos banalizado para designar realidades mucho más prosaicas: nirvana, zen, karma, mandala… La lista es larga y variada, pero el nexo común es un mismo enfoque superficial y desmitificador. No obstante, el mejor ejemplo tal vez se dé en el soporte por antonomasia de la cultura popular, el cine. En las películas estadounidenses que estamos acostumbrados a ver desde niños, la figura de los budistas, monjes o no, suele caracterizarse por una bondad ingenua y una espiritualidad de cartón-piedra que, en la mayor parte de los casos, acaban materializándose en una notable capacidad para repartir hostias como panes. Acostumbrado a esa visión desde siempre, uno tenía ganas de aprender un poco más, a poder ser a través de un tratamiento algo más serio.

El libro está escrito en forma de preguntas y respuestas, lo cual es mucho más fácil de leer que cualquier tipo de introducción farragosa plagada de términos en pali o en sánscrito, y entra en materia desde el comienzo, empezando por una explicación clara y sencilla de los principios del budismo para ir pasando a otros temas relacionados más secundarios y variados. La autora es una monja budista estadounidense con un buen número de publicaciones en su haber, por lo que estamos ante alguien con conocimiento directo y personal del asunto abordado. Según su explicación, la esencia del budismo consiste en evitar hacer daño a los demás y tratar de ayudarlos. En una escala más individual, su meta es evitar el sufrimiento, y esto se consigue liberándose de lo que se conoce como “existencia cíclica”, es decir, el hecho de vivir bajo el yugo de circunstancias negativas como son la ignorancia, el apego y la ira. Estas llevan a desarrollar emociones perjudiciales como la dependencia y el miedo, que hacen que las personas se aferren a falsas expectativas y proyecciones generadas por ellas mismas que les provocan gran infelicidad. Ante eso, el budismo propone cultivar un desapego con respecto a las cosas, a las personas e incluso a uno mismo, que no equivale a descuidarlas o despreciarlas, sino a no estar condicionado negativamente por ellas. Para ello, entre otras herramientas, se emplea la práctica de la meditación, que permite purificar las actitudes y conductas perniciosas.

La finalidad suprema del budismo es conseguir librarse del sufrimiento y alcanzar la felicidad, un objetivo que, de una forma u otra, comparte con casi todas las demás religiones. Propone un camino de iniciación en el que el practicante esté aprendiendo y mejorando continuamente, cosa que puede parecer atractiva e incluso novedosa, pero no hay que olvidar que también el cristianismo invita a algo parecido, al menos en su interpretación más seria, aunque en la mayoría de los casos los fieles se limiten a seguir los ritos y las tradiciones sin profundizar más allá de la superficie. El amor y la compasión que predica la religión de Buda, otro rasgo que la emparenta con las demás confesiones, es algo que sin duda puede tener un efecto positivo a nivel personal, pero como en cualquier religión organizada, su aplicación a nivel de estado o de sociedad probablemente quede muy alejada del ideal teórico. Desde una mentalidad moderna y occidental, hay elementos del budismo que pueden entenderse bien e incluso adoptarse, como la empatía por todos los seres vivos, el respeto de la naturaleza y el buen trato de los animales. Otras, en cambio, son mera cuestión de fe, como la reencarnación o la creencia en deidades y espíritus. Y, como en todas las religiones milenarias, también hay puntos dudosos o contradicciones, como por ejemplo la posibilidad de arrastrar el karma de vidas pasadas, que puede inhabilitar en la práctica el efecto de las buenas acciones que uno realice en vida, o las carambolas en las que incurrió el propio Buda para justificar que los monjes puedan comer carne, tan confusas que resultan casi cómicas.

El lector occidental se sorprenderá al descubrir que el budismo es bastante compatible con la ciencia moderna, entre otros motivos, porque no sostiene la existencia de una deidad fija e inamovible que lo determine todo. En cuestiones sociales se muestra más tolerante que otras confesiones porque, por ejemplo, no promulga prohibiciones tajantes contra la eutanasia, los anticonceptivos u otros avances de la modernidad que aterrorizan a muchos obispos. Nuestra cultura materialista y superficial podría aprender mucho del concepto de desapego, aunque el problema del excesivo materialismo en Occidente probablemente se deba menos a la merma de devoción religiosa que a la ausencia general de una ética seria y profunda, que podría funcionar perfectamente aun siendo laica o atea. En definitiva, el budismo ofrece algunas ideas dignas de consideración que no serían incompatibles con la conciencia ni el modo de vida occidentales, pero no hay que olvidar que la mayoría de ellas no podrían importarse por separado, ya que son esencialmente indivisibles de la religiosidad genuina que les da aliento y soporte. No es posible pues aplicar estas ideas como quien se compra una prenda de ropa en unos grandes almacenes y se viste con ella al día siguiente, pero tal vez estas puedan llevar a una reflexión profunda a algunas personas individuales que las terminen interiorizando en sus vidas, algo que no está muy alejado de la intención manifiesta del propio Buda o de la autora del libro. Por ello, convendría no menospreciar estas enseñanzas desde la ignorancia, considerando que una cultura distinta no puede tener nada que ofrecer a la propia, pero tampoco debe uno escorarse al otro extremo y pasar a mitificar una religión extraña que no ha vivido personalmente y por ello no puede conocer más que desde fuera. Lo más prudente y razonable es tratar de aproximarse a ella con curiosidad, sin prejuicios y empezando por lo más básico, y para ello este libro constituye una introducción muy satisfactoria.

Escuchando: Elfsgedroch – 2020 – Gedoemd tot de eeuwige jacht

[El Negro Metal] Disco del mes – ABRIL: No Living Man is Innocent (2020)

Necrophiliac – No Living Man is Innocent (Xtreem Music, 2020)

Nuestra primera reseña de 2020 está dedicada a un disco muy especial, ya que marca el retorno de los sevillanos Necrophiliac, cuya última publicación original apareció hace la friolera de 28 años (!). Tras su temprana disolución a principios de los noventa, el grupo volvió a juntarse en 2016, año en que vio la luz un recopilatorio con todas sus grabaciones, bajo el título Maze of Forking Paths, y desde entonces ha tocado en directo en varias ocasiones. A la vista está que la reunión también ha dado sus frutos en forma de nuevo material, que ha dado de sí lo suficiente como para llenar un álbum completo. Lo publica Xtreem Music, un sello cuya encarnación anterior, Drowned Productions, ya se encargó de sacar su legendario debut en 1992, Chaopula: Citadel of Mirrors, tal vez el mejor disco de death metal grabado en la piel de toro. Ante la eterna disyuntiva entre hacer más de lo mismo o cambiar radicalmente de estilo, el grupo ha optado por una actualización depurada y sistemática que a todas luces brinda fantásticos resultados. […]

Necrophiliac – No Living Man is Innocent (2020)

Escuchando: Funeral Bitch – 2020 – The 80’s Demos

Recuerdos de Finlandia (2012-2013)

Una amiga francesa me pidió hace un tiempo que le enviara unas cuantas fotos de Finlandia para hacerse una idea de cómo es ese país. Pensé hacer algunas durante mi última visita a Helsinki el pasado verano, pero la cámara que llevaba conmigo era tan cutre que casi no salió ninguna realmente digna de ser compartida. Por eso, he repasado las que hice mientras vivía por allí en 2012-2013, con una cámara mucho mejor, y he hecho una selección más o menos representativa. Las primeras están tomadas durante el invierno en Helsinki o alrededores, las otras en verano, en la capital o en otros lugares del país. Se me ha ocurrido publicarlas aquí en abierto para que todos los interesados puedan disfrutarlas.

Une amie française m’a demandé il y a un certain temps de lui envoyer quelques photos de Finlande pour se faire une idée du pays. J’ai pensé à prendre plusieurs lors de ma dernière visite à Helsinki l’été dernier, mais la caméra que j’avais sur moi était si bidon que je n’ai pratiquement pas pu faire une seule qui soit digne d’être partagée. C’est pour ça que j’ai revu celles que j’avais fait quand j’habitais là-bas en 2012-2013, avec une caméra bien meilleure, et j’en ai fait une sélection plus ou moins représentative. Celles du début ont été prises en hiver à Helsinki et aux alentours, les autres en été, dans la capitale et dans d’autres endroits du pays. J’ai eu l’idée de les publier ici ouvertement afin que toutes les personnes intéressées puissent en profiter.

 

Plaza de la Estación de Ferrocarril bajo la lluvia, Helsinki / Place de la Gare Ferroviaire sous la pluie, Helsinki

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