[El Negro Metal] Nuevo programa: La Naranja Metálica #021

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Con todos ustedes un nuevo episodio de su programa mensual favorito de black, death y otros horrores, dedicado esta vez a los grupos de Madrid, la ciudad de residencia de estos sus intrépidos locutores. Súmense a este animado repaso a todas esas formaciones memorables y destacadas que por crueldades del destino nunca suenan en las Vistillas ni en la Pradera de San Isidro, aderezadas por imitaciones de acentos madrileños (que existen, aunque en la capital nadie lo sepa) y más insultos argentinos (por petición popular). Volvemos a granjearnos enemigos y adversarios con comentarios poco afortunados sobre los municipios del extrarradio de Madrid y el deficiente aunque entrañable nivel de inglés de algunos de sus habitantes, pero lo compensamos revelando al mundo el concepto de “grillo-jabalí”, un término clave para entender el brutal death. Hemos tardado más que nunca en editarlo, pero por fin está listo:

La Naranja Metálica #021

Escuchando: Los Brincos – 1964 – Los Brincos I

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Pounding Metal Fest 2018, Sala Mon, Madrid, 05.05.2018

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Whiplash

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Angel Witch

Por fin he podido asistir a uno de estos fabulosos festivales que monta la asociación heavy (interesante concepto) del mismo nombre. Consagrados al metal más clásico y ochentero, sus carteles son una mezcla de leyendas consagradas y nombres más desconocidos pero igualmente relevantes con los que ofrecer saraos potentes y asequibles sin la masificación que traen consigo los grandes nombres. Por desgracia me fue imposible acudir a una hora decente para ver a algunos teloneros, así que únicamente pude disfrutar de las dos actuaciones principales, que no obstante merecieron la pena por sí solas. Los norteamericanos Whiplash pusieron el toque cañero con su thrash metal machacón e incansable, y una gran sintonía con el público. Angel Witch por su parte fueron mucho más reservados, aunque ese halo de pioneros de la NWOBHM que destila su música bastó para generar una atmósfera muy especial. En la sala escogida pudieron verse atuendos y peinados en peligro de extinción desde finales de los ochenta, todo un despliegue de exuberancia capilar y estilismo metalero clásico de gran deleite visual. Es bueno que siga habiendo conciertos de este tipo por mucho tiempo que pase, porque al contrario que algún que otro mullet y outfit démodé, el buen heavy metal no tiene ni tuvo nunca fecha de caducidad.

Escuchando: Mike Oldfield – 1990 – Amarok