[El Negro Metal] Nuevo programa: La Naranja Metálica #030

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Volvemos a la normalidad tras nuestro especial de italo-metal, estrenando las primeras novedades interesantes de este año. Después de una larga sequía, hemos vuelto a asistir a conciertos, por lo que aprovechamos para comentar cómo fue el paso de Septicflesh y Deströyer 666 por la capital del Imperio (venido a menos). Glosamos también las excelencias de una película de temática metalera que hemos visionado recientemente (Hevi reissu, en inglés Heavy Trip) y, como en anteriores ocasiones, nos deleitamos cantando como deficientes y perpetrando terribles juegos de palabras que harán estremecerse al oyente más curtido. No se pierdan tampoco nuestro relato de cómo un hipster nos abordó confesándonos que escuchaba black metal, con la intención de impresionarnos… o eso creía él. Como de costumbre, encontrarán aquí el mejor death, black y thrash metal existente en el planeta y no esa mierda de deathcore de garrafón o post-black que se vende por doquier:

La Naranja Metálica #030

Escuchando: Elgar – Menuhin – Violin Concerto, Enigma Variations (1932-1926)

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Deströyer 666 @ Silikona, Madrid, 05.04.2019

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El pasado viernes los australianos afincados en Londres Deströyer 666 pasaron por Madrid en la gira de presentación de su nuevo EP, Call of the Wild, y un servidor decidió no perderse la cita. Vinieron acompañados por un grupo local llamado Sota de Bastos, que no llegué a ver, a pesar de haberme quedado maravillado con su nombre, así como de los vitorianos Nuclear Revenge, una jovencísima formación de black/thrash bastante potente y muy apropiada para abrir el concierto del grupo principal. Aunque aprecio casi toda la discografía de los aussies, el último álbum largo no fue de mi agrado por tratarse, a mi modo de ver, de una simplificación y trivialización de su estilo característico, así que no sabía muy bien a qué atenerme en lo relativo al repertorio. Temía que pudiera limitarse casi exclusivamente a lo más reciente, cosa que afortunadamente no sucedió. Por otra parte, de la formación clásica llegada de Australia tan sólo queda el líder y vocalista, por lo que desconocía hasta qué punto iba a encontrarme con una plantilla consolidada o una cohorte de reemplazos más o menos temporales. Por suerte, todos los músicos resultaron ser sobresalientes, y la actuación fue tan enérgica y entregada que no me arrepentí lo más mínimo de mi asistencia.

Los grupos que militan en el terreno del black/thrash suelen caracterizarse por una intensidad constante que en estudio a menudo produce resultados demasiado simples o tediosos, pero en directo se convierte en una virtud, al conseguir que hasta la más sencilla de sus canciones suene como un vendaval de destrucción, con la consiguiente reacción alocada por parte del público, como sucedió en esta ocasión. Este defecto relativo afecta incluso a los nombres más encumbrados de este particular subsubgénero que, en opinión de este cronista, serían Nifelheim, Aura Noir y Desaster. Deströyer 666 no es una excepción a esta regla, aunque cuenta con un estilo propio suficientemente marcado como para que su música consiga sobresalir. Lo cierto es que ninguno de sus discos me parece una verdadera obra maestra de principio a fin, pero todos ellos tienen temas o pasajes logrados y destacables. Verlos en concierto ha añadido una nueva dimensión en la que el grupo gana muchos enteros, y fue imposible no mover la cabeza y disfrutar del espectáculo, en una sala con el tamaño perfecto para un grupo de tamaño mediano y, cosa no menos importante, precios populares y ambiente familiar.

Escuchando: Carnivore – 1987 – Retaliation

[El Negro Metal] Disco del mes – MARZO: Imprecation – Damnatio ad Bestias (2019)

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Imprecation – Damnatio ad Bestias (Dark Descent Records, 2019)

Tras haber prestado atención a los nuevos discos de Zloslut y Pensées Nocturnes, bastante decentes ambos pero sin llegar a ofrecer nada espectacular, ha llegado a mis oídos el primer álbum realmente bueno de este año, el nuevo larga duración de los estadounidenses Imprecation, titulado Damnatio ad Bestias. Este nuevo disco llega casi por sorpresa nada menos que seis años después del anterior, que por extraño que parezca, supuso el debut del grupo, a veinte años de su fecha de fundación original. Imprecation es una de esas formaciones que pese a haber estado activa durante buena parte de los años noventa nunca llegó a grabar un álbum en condiciones, y tras su disolución poco antes del nuevo milenio regresó a finales del decenio siguiente para reclamar lo que el destino le había negado en su momento. Grupos de este tipo son los que tomaron el relevo creativo de todos los grandes nombres que venían agotándose desde finales de los noventa, consiguiendo que el death y black metal de principios y mediados de la década de 2000 tocara fondo de una forma vergonzosa que a día de hoy nos parece inimaginable. Desde aproximadamente el año 2007 hemos asistido, en términos generales, a un aumento cualitativo en los distintos subgéneros del metal extremo de la mano del renacer de la vieja escuela, e Imprecation ha sido uno de los protagonistas indiscutibles de lo que cabría denominar la “edad de plata” del metal. […]

Imprecation – Damnatio ad Bestias (2019)

Escuchando: Ectovoid – 2019 – Inner Death EP

Aviador Dro Concierto 40 Aniversario @ Sala Changó, Madrid, 23.03.2019

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En mi círculo de conocidos me he encontrado ya con varias personas que, al surgir en una conversación el nombre de Aviador Dro, se referían a ellos como “uno de esos grupos de pop ñoños de los ochenta”. Semejante afirmación demuestra, por un lado, que el nombre sí suena familiar pero, por otro, que muchos ignoran por completo la verdadera naturaleza de su música. La entidad conocida bajo ese nombre, lejos de ser un grupo ñoño o uno de tantos, es tal vez una de las mejores cosas que dio el panorama musical nacional durante la década de los ochenta. A medio camino entre la solemnidad neoclasicista de Kraftwerk y el brillo festivo y pegadizo de Gary Numan, el Aviador abrió su propio camino explotando el dinamismo bailable del electropop sin renunciar a la profundidad conceptual de la electrónica más seria, con una estética visual sencilla y casera pero no exenta de imaginación. Su obra mezcla futurismo mecánico, utopía política revolucionaria, pesimismo irónico y genuino romanticismo de la era industrial en canciones tan llenas de ritmo como de contenido. Su producción musical se extiende hasta nuestros días, aunque después de una fructífera época de éxito durante su primera década, su actividad creativa fue ralentizándose paulatinamente. Además de por su estilo original, Aviador Dro destacaron por su decidida autonomía al crear una discográfica propia con un nombre que no daba lugar a confusión (Dro), ante la negativa a publicar su música por parte de los sellos establecidos. La iniciativa fue tan próspera que se les fue de las manos, convirtiéndose pronto en un gigante de la música independiente, y sus fundadores se bajaron pronto del carro para desarrollar otros proyectos empresariales no menos exitosos, como las populares cadenas de tiendas de cómics y juegos Arte 9 y, después, Generación X.

Tras muchos años disfrutando de la música de Aviador Dro he podido por fin asistir a uno de sus conciertos, nada menos que al que celebró sus cuarenta años de actividad. La señalada efeméride hizo que participaran distintos artistas amigos del grupo, turnándose sobre el escenario en una serie de duetos que se sumaron a un nutrido setlist con temas de todas las épocas, desde éxitos indiscutibles como “Nuclear sí” o “La chica de Plexiglás” hasta títulos más recientes como “Aracne”, pasando por una de las canciones pop más bonitas que se han escrito en castellano como es “Selector de frecuencias” o la favorita de un servidor, “Vórtex”. Dejó algo que desear el sonido de la sala, una de esas discotecas cuya acústica deficiente no las exime de acaparar la mayoría de los conciertos de la capital, o tal vez la culpa la tuvo la gran afluencia de público (sold out en toda regla), que hizo que servidor y consorte tuvieran que posicionarse bastante lejos del escenario. Los graves de la percusión sonaron casi siempre mucho más fuertes que los teclados, aunque no sabría decir si eso se debía a una mala ecualización o a una decisión consciente del técnico y el grupo de ofrecer un sonido más tecno y modernizado. En todo caso, fue interesante comprobar cómo ninguno de los temas sonó exactamente igual que en las grabaciones originales, lo cual es testimonio del afán de los músicos por renovarse constantemente. Para mí supuso sumar una nueva dimensión a una formación que siempre me ha gustado y por la que siento gran respeto y admiración, y que cuatro décadas después sigue sabiendo cómo deleitar a su público.

Escuchando: Aaranith – 2001 – Dekapitation of the Lamb (Demo)

[El Negro Metal] Nuevo programa: La Naranja Metálica #029

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La Naranja Metálica regresa con un nuevo programa dedicado al metal italiano, con la excusa del reciente viaje a Roma de sus dos intrépidos reporteros. A falta de la más mínima experiencia de campo en entornos metallari locales, echamos mano de archivo para confeccionar una lista de grupos tan heterogéneos como interesantes. Anunciamos también con gran regocijo que disponemos de un nuevo micrófono, pero nuestro equipo debe de ser tan mediocre que la diferencia es casi imperceptible. Prepárense para dos horas de metal de la Península Itálica (sobre todo del Norte, concretamente) durante las cuales hablamos hasta de fútbol, cantamos en italiano, bautizamos a ese gran artit-ta que es Bad Bunny como “El Hechizado” del reguetón y desvelamos al underground hispanohablante la figura esencial del Fratello Metallo:

La Naranja Metálica #029

Escuchando: Blas y las Astrales – 2000 – Blas y las Astrales

Septicflesh + Krisiun @ Caracol, Madrid, 14.03.2019

Como suele ser habitual, diversas circunstancias hicieron que nos perdiéramos a los dos primeros teloneros, llegando en mitad del concierto de Krisiun, por fortuna con tiempo suficiente para hacernos una idea de cómo es el grupo en directo. Los brasileños practican un death metal tan básico y primitivo que suena más a Slayer que a cualquiera de los clásicos del género, pero resulta lo suficientemente potente como para garantizar un concierto enérgico. Los miembros estuvieron simpáticos y habladores, chapurreando un portuñol bastante fluido que ayudó a conectar con el público. Al igual que me ocurre con su música de estudio (hablo por Black Force Domain), su directo no me pareció demasiado sobresaliente, pero sí una digna introducción al cabeza de cartel.

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Krisiun

Hasta la fecha, parecía que teníamos gafe con Septicflesh. Cuando intentamos verlos en su gira con Amon Amarth en Oporto (¿2011?), justo acababan de tocar cuando entrábamos en la sala, y tuvimos que sufrir en exclusiva a los suecos, ya por aquel entonces musicalmente insulsos. Al tratar de pillarlos en su actuación en el Brutal Assault de 2016, la distancia de un escenario a otro hizo que sólo viéramos la mitad del espectáculo, veinte minutos escasos bajo un sol vespertino de agosto que no les hicieron justicia. Por suerte esta vez no se torció nada y pudimos ver el concierto entero, en versión extendida y con la oscuridad y atmósfera apropiadas. Ni siquiera la gran cantidad de partes pregrabadas (todo el componente orquestal y hasta algunas voces limpias) mermó el impacto de una puesta en escena potente y llamativa que hizo honor al sonido sombrío y majestuoso del grupo. Pese a las chaquetas futuristas que les hacen parecer una especie de “Iron Manes” del metal, su presencia escénica es indudable, y un sonido aplastante pero no atronador terminó de redondear un fantástico espectáculo. La proverbial simpatía de los griegos contribuyó también no poco a la recepción favorable por parte del público. Se echó de menos algo de material antiguo, que brilló por su ausencia, pero por suerte el más nuevo no decepciona del todo, y la presentación en directo menos aún.

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Septicflesh

Los días anteriores al concierto estuve repasando la discografía más reciente de Septicflesh, que es la que tengo menos estudiada, y me llamó la atención comprobar cómo su último álbum (Codex Omega) es mejor que algún otro más antiguo (The Great Mass) e incluso que el último antes de su disolución temporal (Sumerian Daemons), aunque sin estar a la altura de su producción inicial en los noventa, que es la más imaginativa y lograda. Sin embargo, no estamos ante la clásica formación que se va degradando con el tiempo hasta derivar en una versión más simple y accesible de sí misma. Los elementos sinfónicos y heterogéneos estaban ahí desde un principio, aunque su empleo fuera distinto y menos predominante. Su música actual es más convencional y encasillable, menos interesante en términos generales, pero sigue presentando una fusión similar de los géneros metálico y clásico en pie de igualdad, con marcados elementos de rock, conseguida por gente que sabe cómo introducir partes orquestales con criterio, a diferencia de la gran mayoría de grupos de metal que lo han intentado en algún momento. Los Septicflesh de hoy no pueden catalogarse bajo la etiqueta death metal o incluso metal a secas, pero tampoco los de ayer encajaban del todo en dichas categorías, lo cual, a fin de cuentas, no tiene por qué ser algo negativo per se. Lo que sí queda claro es que, a día de hoy, su directo merece mucho la pena.

Escuchando: Mamá Ladilla – 2018 – Quién Pudriera

[El Negro Metal] Disco del mes – FEBRERO: Mortum – Eheieh Chaos (2017)

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Mortum – Eheieh Chaos (Fólkvangr Records, 2017)

Tras haber rastreado los últimos discos pendientes de 2018 y antes de sumergirnos en lo que este nuevo año tenga a bien traernos, es momento de hacer una pausa para poner de relieve una de las obras que más me han gustado en los últimos meses. Se trata del segundo álbum del grupo estadounidense Mortum, cuyo primer larga duración ya estuve disfrutando durante el verano antes de decidirme abordar la continuación. Eheieh Chaos es un disco de black metal canónico que, junto a su excelente calidad e inusitada variedad dentro de un estilo con frecuencia simple y limitado, llama la atención si uno ya ha oído el primer álbum completo de la formación, publicado en 2011 bajo el título The Rites of Depopulation, por la gran diferencia que media entre ambos, no tanto en el sentido de una mejora o superación cualitativas como en un cambio de fórmula que ha dado pie a resultados muy distintos de los que podría producir una progresión también positiva pero más lineal. Mientras que el debut exhibía un black metal crudo pero fluido e imaginativo, dentro de la escuela que parte de Darkthrone y adopta la variedad y el dinamismo de Gorgoroth para terminar pareciéndose a algo como Riddle of Meander, Eheieh Chaos depura y desbasta el sonido y los métodos previos para dar con una versión menos áspera y más concisa de los mismos que no traiciona ni tampoco deja atrás sus raíces, sino que pasa a un plano paralelo igualmente válido y relevante, algo que raras veces se ve entre los dos primeros discos de una misma formación y es tan llamativo como encomiable. […]

Mortum – Eheieh Chaos (2017)

Escuchando: Warp Chamber – 2018 – Abdication of the Mind (Demo)